Un legado de suspenso

Hace poco recibí un regalo muy especial. Y eso me dio pie para hablar sobre uno de los directores más importantes en la historia del cine.


Para quienes no lo conozcan, se trata de Alfred Hitchcock, mejor conocido como “El maestro del suspenso”.
Nacido en Londres, en 1899. En 1920 incursionó en el cine con trabajos menores, escalando hasta realizar su primera película en 1925. Se gana su fama gracias al uso de la cámara de manera que simula la mirada del espectador, haciéndolo partícipe/ observador del relato.

El período silente

Aprendió sobre cine leyendo los periódicos especializados, escribiendo guiones para comerciales y pasando su tiempo en los estudios cinematográficos. Comenzó escribiendo rótulos para las películas, luego hizo trabajos de montaje, escritura,  asistencia de dirección y diseño de producción. Recibió consejos de F.W. Murnau mientras destruía un decorado de la película Los Nibelungos, de Fritz Lang.
Desde el comienzo en sus películas está involucrando al espectador con tiros de cámara y puntos de vista. A lo largo de este período dirige varios melodramas, pero es en sus thrillers donde se ve reflejada su fascinación con las rubias.


Las películas inglesas sonoras

Hitchcock hace una nueva versión sonora de Blackmail, con algunas sincronizaciones de audio en la original, pero aun así la primera versión da la impresión de haber sido concebida para ser sonora.
El teatro fue una de sus pasiones, y no en vano muchas de sus películas fueron adaptaciones de obras teatrales. Otra de sus grandes influencias fue Fritz Lang y el expresionismo alemán. Cecil B. DeMille también fue uno de sus ídolos.

Llegada a Estados Unidos

Pasa sus primeros siete años como empleado de David O. Selznick, productor de “Lo que el viento se llevó” y otro admirador de DeMille. Ambos querían emularlo, sin embargo se vieron enfrentados a una serie de conflictos en los que Hitchcock salió victorioso, al menos en seis de las películas que hizo sin supervisión de Selznick. 
Hitchcock estuvo condicionado desde el principio, debía realizar películas que lograran la aprobación de las productoras, y debía ceñirse al StarSystem. Sus películas reflejaron el antinazismo, y buscó mostrarle a Estados Unidos una lección dolorosa sobre la guerra, con la mejor de las intenciones, porque ahora era su hogar.



Maestro del Suspenso

Muchos de sus filmes presentan giros argumentales en el desenlace y tramas perturbadoras que se mueven en torno a la violencia, los asesinatos y el crimen. Con frecuencia, los misterios que articulan las tramas no son más que señuelos (Macguffin) que sirven para hacer avanzar la historia pero no tienen mayor importancia en el argumento.

A partir de los años 50, Hitchcock comienza a teorizar sobre las películas que ha realizado, y afirma que es del espectador de quien aprende. 


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