Medellín es una ciudad que desde hace varias décadas carga con una cruz gigante que tiene nombre propio (nombre que no vale la pena mencionar) y que le ha sido difícil descargar.
Drogas, mafias, violencia y prostitución han hecho la imagen de la ciudad desde los años 80, y el narcotráfico ha sido eje temático de varias películas colombianas (Ajuste de cuentas, Sumas y Restas, Apocalipsur, María, llena eres de Gracia, El Rey, Rosario Tijeras, La Virgen de los Sicarios, por mencionar algunas), muchas de ellas relatando el drama, pero no el horror que produce vivir en una sociedad marginada por las guerras de la droga. Aquí hay mucho material para contar: asesinos a sueldo, desapariciones forzadas, cultos y sectas, torturas indiscriminadas, miseria humana en general.
Considero que narrar en clave de horror es una forma efectiva de exorcizar los demonios que carcomen a esta sociedad paisa. Contar de manera cruda, y algo fantástica, los temores que nos aquejan. Y no quiero decir que las otras películas realizadas no tengan validez, pero nos da miedo explotar un género cinematográfico en el país. Creo que Medellín es una pieza clave para el desarrollo del horror en el cine colombiano.
Tanto es el horror por contar, pero el cine y la televisión están plagados de capos, prepagos* y corruptos. Es hora de darle un giro a la narrativa, hacerla visceral, trágica, que transgreda al espectador así como las películas estadounidenses lo hicieron en su momento (y no se trata de emular, sino de crear un estilo propio). Puede herir susceptibilidades, sí, y más con una mentalidad tan mojigata como la de la mayoría de mis coterráneos, pero ¿si le damos una oportunidad? Tengo muy claro que se pretende sacar de las pantallas tanta violencia que mancha el nombre de Colombia, pero seguimos viendo a los capos, las tetas y la vida de criminal, sin efectos más que crear debates que se quedan en el aire, reforzando la doble moralidad de los colombianos en general. Tal vez retratar la historia de la violencia en Medellín de forma más cruda, más oscura, más sangrienta (aunque nada es más sangriento que la realidad misma) permita generar una verdadera reflexión sobre la sociedad que fuimos, somos y seremos. Vamos, realizadores, que tenemos mucho que contar.
*Término usado para las mujeres que prestan servicios sexuales a cambio de dinero. Se diferencian de las prostitutas porque no salen a las calles, sino que se "ofrecen" de forma discreta, generalmente por medio de un catálogo.
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