¿Y qué hay con el género en Colombia?

Desde que las técnicas del cine llegaron a Colombia la industria cinematográfica no ha despegado como debería. No ha habido continuidad en las producciones, y hacer una película sale costoso. Pero si vamos a hablar de cine de género, y de horror específicamente, es obligatorio mencionar a Cali, la meca del cine colombiano (llamado Caliwood); al Grupo de Cali, conformado, entre otros, por Luis Ospina y Carlos Mayolo, y a Jairo Pinilla, tal vez el único director de culto en el país.

A partir de los años 70, el Grupo de Cali comenzó a realizar labores entorno al cine (se creó el Cine Club de Cali y la revista Ojo al Cine) y Luis Ospina junto a Carlos Mayolo realizaron un par de largometrajes, destacando el término "Gótico Tropical", una especie de adaptación del cine y la literatura góticos norteamericanos al contexto colombiano. El mismo Mayolo definía esta estética como una parodia. Más que historias de horror, el Gótico Tropical emplea elementos del horror, como lo son el vampirismo, el ocultismo, el canibalismo y la brujería son llevados a contextos propios de la cultura latinoamericana.

Pero es hasta 1977, que se estrena "Funeral Siniestro", una película dirigida por Jairo Pinilla, que se habla de cine de horror en Colombia, y a Pinilla se le atribuye el título de "Padre del terror, el suspenso y la ciencia ficción en Colombia". Realizó muchas películas, de las que se destacan al menos 15 títulos. La mayoría de bajo presupuesto, y con efectos que fácilmente producen risa en vez de miedo, pero tuvieron mucha popularidad en su estreno, e incluso hasta hoy, que el director se ha convertido en culto para los amantes del horror en Colombia.

El hecho de que hacer cine en Colombia es un mal negocio ha impedido que los realizadores se animen a crear cine de género, el Estado poco o nada apoya películas de este tipo, y pocos directores se han arriesgado a realizar películas de horror. Y aunque al público colombiano le guste ver películas de miedo, prefieren producciones importadas, hay muy poca demanda de lo nacional, tal vez porque no hemos comprendido que es un género que apenas se está gestando en el país, y no podemos compararnos con las grandes industrias. Un poco de paciencia y apoyo, porque si no hay público que vea, entonces no vale la pena intentarlo.




Funeral Sinistro, 1977
Luis Ospina (izq.) y Carlos MayoloPura Sangre, 1982






0 comentarios:

Publicar un comentario