El horror en el siglo XXI

Por fin vi V/H/S: Viral. Es la tercera parte de la entrega, cada una consta de varias historias (de diferentes directores) que giran en torno a un mismo tema: el found footage. En esta última entrega se hace un especial énfasis a la era digital. Las historias están narradas por medio de celulares y la inmediatez juega un papel esencial en los relatos.

El found footage es un subgénero que a pocos les gusta, y las historias que componen esta película pueden ser bastante inverosímiles, pero hoy no voy a hablar sobre eso. (Y sí, la película me gustó bastante, aunque no creo que sea la mejor de la saga). De lo que quiero hablar es de la reflexión a la que me hizo llegar esta película.

Con los avances tecnológicos en las últimas décadas, los descubrimientos de principio del siglo, se podría decir que la sociedad ha caído precipitadamente en una era de consumo descontrolado, fama sin méritos e inmediatez. Alguien me decía que a esto se refería Andy Warhol cuando hablaba sobre los 15 minutos de fama - bueno, el no pudo estar hablando de internet, pero funcionó como una profecía- hoy día todos tenemos derecho a nuestros 15 de fama gracias a la web. Cualquiera que tenga acceso a internet y una cámara puede ser reconocido aun cuando no haya hecho nada importante.

Mirar el mundo a través de una pantalla diminuta, esperando cualquier cosa "útil" que puedas subir a la red y recibas la aprobación de cientos de extraños. Ser popular arriesgando tu integridad, y ¿a qué precio? En realidad no importa, la gente te reconocerá por unos cuantos meses hasta que otra persona llegue con algo mucho mejor que lo que publicaste. Ya tus gatos tocando maracas quedarán en un vago recuerdo de los consumidores de internet. ¿Y para qué? Estamos llevando un ritmo acelerado, y la red se llena de contenidos sin importancia, sin profundidad; se está creando un espacio para celebrar la estupidez humana y viralizar todo lo que no vale la pena. Pero dejando a un lado la cuestión de contenidos, yo me pregunto hasta qué punto vamos a llegar. Quiero decir, cada vez estamos más dependientes de los artefactos electrónicos, en las calles las personas no miran por donde van por estar pendientes de su celular y las reuniones sociales se limitan a "bips" constantes en vez de conversaciones en tiempo real.

Entiendo que las dinámicas sociales cambian a medida que la sociedad se desarrolla en otros aspectos, pero confiarle todos los aspectos de la vida a un aparato me parece espeluznante. La dependencia que eso genera puede estar acabando a la humanidad y ni siquiera nos damos cuenta - y no solo me refiero a los smartphones, también incluyo cualquier cosa que implique el menor esfuerzo posible por parte del usuario-. En cualquier momento no tendremos que preocuparnos siquiera por levantarnos de la cama, ya habrá una aplicación para eso.

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